sábado, 13 de septiembre de 2014

0003 UN PROBLEMA DE VERDAD

Ignacio presume de conocerme desde que nací. Yo siempre lo recuerdo igual pero estoy seguro de que alguna vez fue joven. La verdad es que es un amigo de la familia. Hace unos días me lo encontré y tras un protocolario intercambio de saludos y preguntas sobre los nuestros me sorprendió sincerándose en asuntos de los que no me hablaba nunca. Tal vez me considere lo bastante maduro o, ¡por fin!, lo ha hecho él y por fin deja de lado compartir sólo trivialidades.

Le vi intranquilo, serio y, ahora que lo pienso, ligeramente desmejorado. Nos sentamos a tomar un helado, pues el calor de estos días es sofocante, y allí noté que la voz le temblaba. Se enfrentaba a un dilema. Él ha sido siempre un "hombre de su empresa", esto es, que una vez que se incorpora a una plantilla no la abandona. En todo caso prescinden de él. Pero actualmente la Compañía pasa por problemas y lleva un par de años sin pagar puntualmente a sus empleados ni la totalidad de sus emolumentos. Ignacio ha aguantado mucho pero como me dijo, los gastos, y ellos no hacen excesos (no salen de vacaciones, miran con lupa los precios y el rendimiento de los productos, no salen de comida salvo si les invitan, no van al cine ni al teatro,...), ...los gastos han superado a sus ingresos y sus deudas están creciendo.

- Este mes no he cobrado aún y me deben ya mucho dinero. - Me decía. - De hecho si regularizasen yo me pondría al día de todo y aún podríamos irnos a cenar.

Luego me contó que a él no le parecía ético dejar en la estacada a sus compañeros. Él está convencido que ellos están tratando desesperadamente de salvar la empresa. Sin embargo, según lo que oía, creo que ellos ya están buscando un trabajo nuevo. Me enteré que les propusieron asociarse y formar parte del accionariado pero, ¿con qué dinero?.

Ignacio está preocupado porque cree que no sabría empezar de nuevo. Le agobian las deudas y pensar que podrían perder la casa y romperse la familia. Yo llevo desde entonces pensando en ello. Tengo claro que tiene que abandonar el barco aunque primero tiene que saber qué puede hacer y dónde puede ir. Sé que toda su vida ha sido administrativo, en distintas áreas y sectores. Por desgracia hay mucha gente con un perfil parecido.

Creo que nuestro amigo debe buscar una fuente de ingresos lo más fiable y regular posible. Para ello tiene tres opciones: la administración pública, la empresa privada y el autoempleo. Respecto a la primera opción puede preparar una oposición pero, en la actualidad salen muy pocas plazas, se necesita tiempo para prepararla y después de tanto tiempo seguro que habrá perdido sus hábitos de estudio.

En lo que se refiere a encontrar un puesto en la empresa privada también va a toparse con numerosos problemas. El primero será su edad. Luego su falta de titulación. Por último, aunque aquí no estará solo, la realidad familiar. Podríamos criticar su falta de titulación pero él siempre ha mantenido que antes se valoraba más las aptitudes que tú demostrabas que la posesión de un pedazo de papel que no garantizaba que no hubieras olvidado lo que decía que habías preparado. Los tiempos han cambiado y ahora cuenta más que te hayas gastado un dinero que no tienes en una formación que se vende a un precio exagerado y que hayas abonado las tasas que correspondan a una vida de experiencia.

Por último queda que trabaje para sí. En este caso hay que tener bien claro qué es lo que va a hacer, estudiar cómo hacerlo e ir preparándose sin dejar su empleo pues una vez que dé el salto se encontrará con que nadie va a cotizarle en la Seguridad Social. Neceisatará dinero y mucho apoyo en casa pues los problemas no se quedarán en el despacho. Tiene buenas ideas pero no las ha desarrollado lo suficiente.

Sea cual sea la opción que elija cuenta con todo mi apoyo aunque es muy pobre. ¡Suerte amigo!.

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