domingo, 28 de junio de 2015

0012 FESTIVAL DE DANZA.

Una vez más, y con ésta son cuarenta y tres, ha tenido lugar el Festival de Danza con el que se da por terminado el curso en el Centro Internacional de Danza de Tenerife. Fueron convocados para participar más de 130 alumnos en un espectáculo que duró algo más de hora y media de tiempo real, cerca de dos con el intermedio y una segunda parada más breve de carácter técnico. La gala se celebró, como todas a las que llevo acudiendo, en el Teatro Guimerá en Santa Cruz de Tenerife donde, desde primera hora de la tarde fue llegando la legión de bailarines y en el caso de los más pequeños, y de los primerizos, alguno de sus padres, más nerviosos incluso que los protagonistas de la noche.

Lo habitual es que los años pares se presente un espectáculo basado en una historia, con un  vestuario apropiado para la ocasión, y mucho colorido, y que los nones se muestren las actividades diarias de clase en la primera parte y algo más en la segunda. Eso era lo que tocaba por ser año impar. Los participantes vestían mallas de distintos colores según el curso en el que se encontraban (blanco para iniciación, rojo para cuarto, azul para quinto, negro para avanzado II, por citar algunos ejemplos) y hacían un conjunto muy bonito en un escenario austero en el que sólo habían a los lados las barras. Se fueron sucediendo una clase tras otra con sus respectivos ritmos y ejercicios mientras veíamos los progresos y las mejoras a medida que se acrecentaba el nivel.

Pero, había una segunda parte, y ahí según nos adelantaban las notas del programa íbamos a encontrar algo diferente. En primer lugar se hizo una llamada al sentido del humor del que siempre hizo alarde Mozart y los alumnos más mayores montaron una coreografía en torno al Der gloriose Gesang (Canto glorioso) del cuarto movimiento de la Sinfonía Júpiter. Con un vestuario blanco propio de carácter futurista que se le quería dar a mediados (y parte de la segunda mitad) del siglo veinte al que se sumaba un tutú rígido del mismo color (que era su anillo) los "planetas" danzaban y orbitaban unos en torno a los otros en una coreografía divertida y vistosa que daba por terminada la presencia esa noche de la Danza Clásica.

Tras ello, y por primera vez en los años que recuerdo, vino la jota con sus saltos, giros y su lucida vestimenta sobre un fondo del Ebro a su paso por Zaragoza y El Pilar. Como la gran mayoría del alumnado es femenino un solitario baturro debía bregar con tanta baturrica. Era una nota de color el rojo de su faja y su tocado. Dejado Aragón, y tras unos minutos de homenaje a Paco de Lucía, volvimos a uno de los clásicos y de los momentos más esperados de la noche por su alegría. Esta vez el fondo era la Giralda y allí diez parejas nos bailaron unas sevillanas corraleras. El resto de la noche ya fue del funky (en una de sus coreografías con la participación de los alumnos de Ritmo y Movimiento) y los ritmos latinos (bachata, y salsa).

Variado y sencillo, sin pretensiones pero colmando las expectativas, dio paso al fin de la noche: la entrega de diplomas, menciones y, otra sorpresa más, las becas de las que generalmente no se otorga más que de una, en esta ocasión, fueron dos. Se premiaba a una alumna de trayectoria brillante y que con gran tesón trata de compaginar esta disciplina tan dura y absorbente con los estudios universitarios.

El Centro Internacional de Danza debería de ser una referencia en el ámbito cultural de las islas pero, por desgracia, hasta ahora toda la actividad productiva del archipiélago se ha basado en asegurarse un turismo de sol y playa sobre todo. Luego se han ofrecido campos de golf y, ahora tímidamente se trata de que puedan acceder a las manifestaciones culturales de las islas. Sin embargo en el mundo de la danza salvo algún baile folclórico y la sempiterna presencia de algún espectáculo flamenco en el Arona Arena no hay más oferta local. Es de agradecer el esfuerzo de Miguel Navarro y de Rosalina Ripoll tras más de cuarenta años por mantener un centro de este nivel así como la compañía Ballets de Tenerife. Sin apoyos por parte de la Administración ni del Empresariado cuentan con el resultado de sus participaciones en producciones propias o colaboraciones como la habida en la última puesta en escena que se hizo en el Auditorio de Tenerife de Aida. Les deseo que su esfuerzo no sea en balde y que alguien, por fin, ponga al mundo de la cultura en general y de la danza en particular en el lugar que les corresponde: en el Parnaso (el Olimpo se lo reservaremos a los políticos).


domingo, 26 de abril de 2015

0011 ¿ALUCINACIÓN?

Me he preguntado en ocasiones por qué escribo. Nunca, por qué soy escritor, pues estoy muy lejos de serlo. Sin embargo, no podía esperarme que otra persona me sacara el tema. En mis círculos pocos saben que lo hago y sólo Isabel conoce una parte significativa de "mi obra". Así que el otro día, cuando se me acercó en la calle decididamente una jovencita pelirroja de si acaso una veintena y me saludó y, sin apenas escuchar mi respuesta, me largó que tenía que hablar conmigo, y me llamó por mi nombre, yo me quede pasmado.

Estaba aún tratando de asimilar qué estaba pasando cuando me vi arrastrado al interior de un local donde alrededor de tres mesas juntas habían varios jóvenes más que parecían esperarnos. Se fueron presentando educadamente mientras yo seguía desconociendo qué hacía y me imaginaba que los demás clientes debían vernos como una tertulia de un maestro con sus alumnos. La cosa es que no me quedé con ningún nombre cuando lo más probable, pensado a posteriori, era que supiera los de la mayoría. Cuando me senté hubo un momento de silencio. Yo ignorante de que iba todo aquello, aguardaba que me explicaran algo. Al final me tocó hablar el primero.

- Y, ¿bien? - pregunté.

- Eso quisiéramos saber - me respondió la misma chica pelirroja que me había secuestrado.

- No entiendo - insistí.


Ellos se miraron entre sí. Algunos cuchichearon sin que pudiera escucharles. Había mucho ruido pues el local se estaba llenando. Otra muchacha de la misma edad aproximadamente que la primera, de cabellos negros recogidos en una elegante cola de caballo y con unos ojos azules, grandes y casi sin pupilas me llamó por mi nombre y me dijo que estaban allí porque necesitaban que terminase determinados relatos.

- ¿Por qué ha dejado de escribir?. O tal vez sería más apropiado ¿por qué escribe usted?.

No podía dar crédito a lo que oía. Claro que lo más apropiado hubiera sido no dar crédito a lo que veía. Sin haber contestado sé que oí que me decían que no demorara más la conclusión de la historia. Todo se quedó oscuro por un par de segundos y me encontré en el salón de mi casa, sentado en mi butaca.



Si fue sueño o no, no lo sé. Lo vi y sentí todo de una manera tan real que aún me sobrecojo al pensarlo. Satu y Nina me habían hablado. También reconocí a Teresa, Erika, Juan, Kristian, Karl y podría seguir. Creo que fueron Isabella y Gesine las que estaban sentadas a mi izquierda y a mi derecha e impidieron que me diera con la mesa en los morros. El caso es que tendré que terminar mis cuentos a fin de poner a cada uno en su sitio.

domingo, 22 de marzo de 2015

0010 YO ESCRIBO.

Encontrar un tema interesante del que hablar no es fácil. Hacerlo bien, con propiedad y ameno es difícil. Que los demás lo lean y compartan es... casi imposible. Entonces, ¿por qué estoy escribiendo?. En mi caso porque lo necesito. Pero, ¿por qué lo comparto? ¿exhibicionismo?. No, no lo creo aunque no descarto que siempre es una motivación muy importante. Más bien creo que puede tratarse de una necesidad de reconocimiento. Queremos ser protagonistas al menos una vez en nuestra vida. Además a mí me gusta compartir lo que pienso, lo que creo, lo que imagino y lo que proyecto. Escribo poco porque no tengo más tiempo y cuando lo voy a hacer tiene lugar el aluvión y se precipitan las ideas, no una tras otra; todas tratan de salir a la vez.

Estaba en ello cuando se me ocurrió que hace mucho que no trato de “asuntos serios" como, por citar algunos, de sociologñía, historia o ecología. Durante mi "última etapa " me dediqué a inventar relatos que le gustasen a Isabel y de ahí surgió la serie que forman la saga sobre Satu. También un contubernio de cuentos breves ajenos a la misma. Todos ellos están formando un universo imaginario, complejo y plural. Muchos de los personajes intervienen en más de un relato y son los nudos de este tapiz. La parca, ahora, soy yo. Llegará el día en el que me decida a publicarlos y es posible que le encargue a Isabel que los ilustre. Podría ser yo quien se ocupase mas eso significaría buscar más tiempo y retomar una afición casi olvidada.

Nos olvidamos de muchas cosas a lo largo de los años. Sin embargo, todavía recuerdo cuando tomé la determinación de que estudiaría ruso. Sé que no he tenido ocasión de empezar pero una vez que termine con el curso de economía con el que estoy, me volcaré en ello. Para entonces debería ser mi propio jefe y poder presentar a mis asociados otro viejo proyecto: libros a medida. Ahora que nos rodea tanta tecnología veo por fin que la idea es factible. Además estoy pensando en cómo comercializarlos. Voy a tener que ir haciendo hucha porque la danza y su mundo no son baratos. Cada malla y cada tutú que viste Isabel se compran con mucho esfuerzo y, ni que decir de las puntas y las clases. Para los niveles más avanzados tendrá que dejarnos y trasladarse a la Península, a Madrid seguramente, donde aún tengo familia.



Al final sí estoy siendo algo exhibicionista y muestro intimidades. No había búsqueda de reconocimiento en estas líneas sino que han surgido porque sí. De un impulso irresistible. Soy un poco como Gesine, uno de los personajes de la saga que he mencionado sobre Satu Karjalanien o Saturia López. Ojalá pudiera ganarme la vida como cronista de los sucesos que acontecieran en ese espacio y en aquellos momentos. Lugares que fueron reales como Nidaros y Panormo junto con otros que lo son hoy en día como Madrid, Londres u Ostende y otros totalmente fantásticos como Alborada o Byblomster. ¿Fantasía?. Puede. Pero es lo más hermoso que podemos ofrecer a los demás junto con el amor, la comprensión y la amistad. ¡Cuánto desearía ser capaz de brindar más de todo!. De momento doy lo que puedo.

Pero volvamos al principio. Escribir no es fácil y sin embargo, a mí al menos, me es necesario. Creo que todos de una u otra manera lo hacemos alguna vez (y no me refiero cuando nos lo ponían como tarea en el colegio). Unos antes y otros después. Unos prosa y otros versos. Muchos lo callan y también un número significativo lo pregonan a los cuatro vientos. Aunque digan que no este es un país que lee y me consta que encierra una gran cantidad de poetas, novelistas, ensayistas, dramaturgos y demás gente del mundo literario. Sin embargo, la inmensa mayoría no lo ha pensado siquiera y, desde luego, no se han puesto manos a la obra. Es más cómodo sentarse a ver la televisión o pasar horas ante una videoconsola en una partida que sabemos que no vamos a ganar y viviendo las fantasías de otro sin dejar nada a la imaginación. Al leer también compartimos una experiencia que no hemos concebido pero a la que nos amoldamos y le damos nuestra visión particular. De alguna manera hacemos nuestras las palabras que encontramos y eso es lo que quiero que mi mundo particular sea un poco de todos. 

domingo, 22 de febrero de 2015

0009 COMO SE NOTA QUE ES AÑO DE ELECCIONES.

Llevo unas semanas sin escribir. He aprovechado este tiempo para ir poniendo en orden una gran parte de mis ideas y de mis papeles. ¿Para qué? Para tratar de ir afrontando de alguna manera el caos que me ha ido envolviendo.

Con la mente más clara me reafirmo que la situación que afrontamos no es buena y no ha habido mejora.  Los proyectos están paralizados por falta de compromiso de la otra parte,  las cuentas están vacías por falta de ingresos y los problemas familiares se han agravado. Todo ello exige de mi más dedicación, más tiempo, algo que tampoco me ha sobrado nunca. Así pues, he tenido que aparcar mis cuentos no sin antes comprobar que tengo en diferentes fases de elaboración diecisiete cortos (de hasta doce planas) y doce medianos (de en torno a las treinta páginas)

Ha pesado mucho el hecho de que los cambios son inevitables. Estamos cansados, sin recursos, sin casi perspectivas y con los ánimos cada vez más bajos. Claro está que quiero seguir escribiendo pues me encanta el mundo ficticio que he creado en torno a Satu y sus amigos, parientes y conocidos: Juan, Nina, Kristian, Isabella, Teresa, Karl... que también son del gusto de Isabel. Pero, ¿cuándo voy a poder ocuparme de los problemas de la casa? ¿cuándo voy a buscar más dinero para afrontar el día a día? o ¿cuándo voy a hacer algo para mejorar mi maltrecha imagen?

No habiendo más remedio no vale la pena lamentarse.  Aparco todos los proyectos anteriores y me centro en nuevas empresas:

  1. Cerrar el acuerdo para adquirir la explotación de la empresa que me tiene contratado y que no nos puede pagar.
  2. Estudiar para poder afrontar los nuevos retos. Empezaré mejorando mi inglés y aprendiendo ruso.
  3. Reestructurar la agenda para tener más tiempo para la familia.
  4. Relacionar y planificar las reformas en casa.
  5. Ahorrar,  ahorrar y ahorrar.

Sé que lo expuesto no es de interés para nadie que no sea yo pero, el compartirlo públicamente lo lleva al nivel de compromiso y eso son palabras mayores.

Si a pesar de todo encuentro ocasión escribiré. Enriqueceré este blog, colaboraré con otros que sigo y prepararé nuevo material y revisaré el que ya tengo para seguir divulgándolo. Cómo se nota que estamos en año electoral y ha llegado el momento de las promesas. Esta es mi campaña para mis propios comicios.